Viendo el éxito del video sobre el aseo de los cachorros y las preguntas que nos hacéis en relación al corte de las uñas, hemos preparado este post más completo sobre el corte de uñas en perros pequeños y, sobre todo, cachorros.

 

Algunas nociones

Antes de nada, no tener miedo al corte de uñas. Hay que tener cuidado, sí, pero es un acto que deberéis repetir cada 15 o 20 días, durante toda su vida, por lo que es importante que aprender a hacerlo.

En la naturaleza, la uña se desgasta al rasparse contra el suelo, en las largas caminatas que hacían los lobos a través del bosque, o arrancándolas contra las piedras. Pero en la actual vida sedentaria, los perros necesitan de una pequeña ayuda, sobre todo para las patas delanteras y los espolones que no llegan al suelo. Las traseras tienden a estar más desgastadas.

De dejarlas crecer sin control ni medida, la uña dará toda la vuelta y comenzará a clavarse en la carne de las almohadillas del animal, causando graves heridas  y dificultándole el andar, lo que puede llevar a deformaciones de las patas, caderas y hombros.

 

Herramientas

Para ello, adquiriremos un cortaúñas especial para perros. No, no sirven las tijeras normales. Tampoco los cortauñas de humanos. Utilizar este tipo de herramientas acabará muy mal, por lo que es mejor hacer la pequeña inversión y comprar un cortaúuñas para perros.

Existen de varios tipos en el mercado, pero nosotros preferimos las de tipo tijeras, con protector de medida, y de tamaño para gato. Las que venden para perros suelen ser muy grandes para los cachorros, y las de gato o conejo son más ligeras y pequeñas. Aseguraros de que tiene buen fijo, porque sino romperá la uña, no la cortará, causando largas astillas que se desprenderán de manera dolorosa para nuestro compañero.

Para los que no os atreváis a cortar, o para los que tengan un perro especialmente nervioso, o si nuestro perro tiene todas las uñas negras, lo más recomendable es utilizar una lima. Las hay eléctricas, que son una maravilla, y de esta forma nos aseguraremos de no llegar nunca a la parte sensible de la uña.

 

Fisionomía

La uña no deja de crecer a lo largo de toda la vida del animal y tiene dos partes: una llamada “parte viva”, que es donde se encuentra la pulpa formada por nervios y venas, y una llamada “parte muerta”, que es la parte final (la punta) que debemos cortar.

Los perros tienen usualmente cinco “dedos” en cada pata delantera, y cuatro o cinco en las traseras. Esa diferencia viene dada por la genética y la raza del perro. Algunos incluso tienen seis “dedos”, debido a lo que se llama un doble espolón. El espolón correspondería al pulgar en nuestra mano, y está colocado unos centímetros por encima del resto de “dedos”, sin llegar al suelo, en la parte interna de la pata. Nunca debemos olvidar este dedo, ya que lo más habitual es que crezca más rápido y de la vuelta a si misma y se clave en la carne de nuestro pequeño.

Hay que cortar las uñas cada vez que estén largas. ¿Cómo lo sabemos? Ponemos al perro de pies. Si las uñas han crecido más que la línea de la almohadilla, es hora de cortar. Eso puede pasar cuando el perrito tenga pocas semanas incluso, así que no os despistéis. Además, al igual que ocurre con las personas, las uñas van volviéndose más y más duras con edad, así que hay personas que deciden cortárselas después del baño, cuando están un poco reblandecidas. .

 

Antes de cortar…

El perro tiene que estar tranquilo y quieto. No lo hagas cuando esté nervioso, porque es la forma más rápida de hacerle daño. Tiene que estar acostumbrado a que lo manipulen, y tenemos que enseñarle a quedarse tranquilo mientras realizamos los trabajos de aseo requeridos.

Si lo hacemos sobre una mesa, cuidado con que no salte sorpresivamente. Tampoco lo atéis al cuello por la correa, ya que si salta o se cae podría ahorcarse o romperse el cuello. Hacerlo encima del sofá no es muy cómodo ni muy limpio para vosotros, pero ellos suelen estar más relajados, así que podría ser un punto estratégico.

También debe estar familiarizado con los instrumentos que vamos a usar. Deben estar impregnados de nuestro olor, y haberlos presentado al perrito con anterioridad, aunque este paso suele ser innecesario para perros tranquilos y confiados. Aún así, nunca está de más.

La forma de sujetarle también es importante. No pongas en posturas raras su patita. Extender la pata hacia arriba es bastante raro para los perritos. Si te fijas en el video, la postura que realizamos con la pata doblada en la articulación natural, facilita su agarre a la par que no provoca ningún tipo de molestia o daño. Observa lo quieto que está, esa es la postura ideal.

 

Ahora, sí, a cortar

A la hora de cortar, hay que dejar a un lado las dudas. Cuanto más tardemos, más se cansará nuestro compañero y más se moverá. Es mejor en estos casos hacerlo en varias sesiones a lo largo de los días.

El corte ideal es a unos 2-3mm de distancia de la “parte viva”. En la uñas blancas es más fácil de cortar que en las negras: si ves rosita, esa es la que hay que evitar cortar. Si es negra, intenta encontrar una uñita blanca para tomar la medida, pero si no la hay, utiliza el seguro del corta uñas si lo tiene, corta un poco y mira si en el interior de la uña la pulpa es blanda, tiene un color blanco rosado o hay un punto oscuro en el centro. Si lo es, no cortamos más.

Nuestro truco también es observar la uña. En la punto, donde comienza la parte muerta, suele astillarse levemente y es fácil de reconocer. Nosotros colocamos ahí la tijera y suele ser un lugar seguro.

El corte mismo también es importante, hay que cortar en recto o, mejor, en ángulo bajo, respetando la forma de la uña como la imagen de abajo.

Si no nos atrevemos con las uñas negras, utiliza la lima, es mucho más segura. También podemos usarla para dar forma redonda o quitar la aspereza que puede hacer daño cuando nos rascan en busca de mimos.

 

¡Uy!

Mal asunto, nos hemos pasado y el pobre está sangrando. Mantén la calma, es más común de lo que parece, pero debemos evitar lo más posible este tipo de situación.

Si por descuido cortáramos muy cerca de la parte viva, nuestro perro se quejará de dolor y esta comenzará a sangrar, profusamente. Es normal, el sangrado debería de remitir tras unos minutos si hacemos presión con un trapo o utilizamos polvos hemostáticos. De no tenerlos, cualquier polvo serviría: talco e incluso harina. No lo sueltes hasta que se haya detenido el sangrado o manchará toda la casa en cuestión de minutos, y encima no se detendrá el sangrado hasta mucho después.

Si nos ponemos nerviosos o nos sentimos culpables y el perro lo detecta, puede coger miedo al cortauñas, que es lo último que queremos. Así que, tranquilos, si os pasais hacerle la cura, cogerle en brazos y le dais sus merecidos mimos, para luego seguir con la manicura como si no hubiera pasado nada.

Durante los siguientes días vigilaremos el corte por si se infectara, pero no será necesario ningún cuidado adicional, excepto si nuestro compañero tiene algún otra patología anterior que pudiera interferir en sanación (diabetes, leishmaniosis, problemas del hígado, etc).

 

Esperamos que os hayan servido estos consejos. Si tenéis dudas, dejarnos un comentario e intentaremos ayudaros.