Como (casi) todo los mamíferos, los perros nacen sin dientes y después les salen los llamados dientes de leche o dientes temporales. Una vez que llegan a la adolescencia, estas dentadura decidua también se desprende y salen los dientes definitivos, pero en ese momento pueden ocurrir ciertas anormalidades que es mejor conocer para saber cómo actuar.

Los dientes de leche comienzan a salir entre las tres y cuatro semanas de edad, blancos y puntiagudos. El cambio de los dientes de leche suele ocurrir entre los cuatro y los seis meses. Estos dientes temporales son necesarios para «reservar» un espacio que más tarde será necesario para los dientes definitivos. Los perros tienen 28 dientes de leche, frente a los 42 dientes definitivos que saldrán después. Su desprendimiento, como ocurre con los humanos, comienza con los dientes delanteros y finaliza con los premolares.

Dolor dental (rabia)

En esta etapa de su crecimiento es habitual que presenten comportamientos destructores ya que sienten dolor dental que se alivia con la acción de morder. Por lo general, durante esta etapa se recomienda darle juguetes duros que ayuden a desprenderse esos dientes más rápidamente, pero si vemos que nuestro peque deja de comer a causa del dolor, se deberá proceder a un cambio de dieta a una más blanda que el pienso (o en su caso reblandecer el pienso). Actualmente existen en el mercado mordedores que pueden rellenarse con premios o helados para perros, que por estar fríos ayudan a bajar la hinchazón de las encías y disminuyen el dolor dental.

Si el dolor dental no disminuyen con estos trucos, hay que consultar a un veterinario. Este podrá recetarle algunos geles calmantes o en su caso realizar una radiografía para asegurarnos de que todo esté yendo bien.

Cólicos

El reflejo de un perro es tragarse esos dientes que caen, por lo que habitualmente no los veremos. Estos dientes pasan por todo el sistema digestivo y se desechan con las heces, pero en el proceso puede originar cólicos a nuestros cachorro. Los síntomas habituales en estos casos son tristeza, dolor abdominal, diarreas y escuchar fuertes ruidos en las tripas. Por lo general, con una dieta blanda, un protector estomacal o un probiotico natural (como el yogur natural), calorcito y cariño se pasa rápidamente, pero no dudes en consultar a un veterinario si deja de comer o presenta vómitos.

Tenemos una anécdota a este respecto: uno de nuestros clientes nos llama disgustado desde el veterinario porque su pequeño está triste y mustio y le suenan muchísimo las tripas. Presenta dolor abdominal por lo que se le hace una radiografía y encuentran pequeñas piedras blancas en su estómago que posiblemente sean el causante del dolor de tripa. Hablando, nos damos cuenta que esas «piedrecitas» coinciden en tamaño con los dientes que le faltan. El cachorro se había tragado los dientes que se le habían caído. Con un protector de estómago y tras defecar se encontró muchísimo mejor.

Doble dentición

La doble dentición es el fenómeno que ocurre cuando los dientes de leche no acaban de desprenderse cuando les empujan los definitivos, creando dos hileras de dientes indeseados que puede producir maloclusiones, sarro y mal aliento. Es por ello que se recomienda retirarlos, ayudandoles primero con la mano para que se desprendan. En los casos más agudos estos se retiran en una pequeña intervención de la mano del veterinario que requerirá de anestesia general.