Historia del Bolonka

El Bolonka nació en el siglo XVIII, aunque cobró mayor importancia tras la caída del Telón de Acero en Rusia. Los primeros registros datan del regalo que Luis XIV de Francia ofreció a los rusos de un gracioso perrito, cuya raza se nombró como Franzuskaya Bolonka. Este fue un perro exclusivo de la nobleza, pues los perros pequeños no eran estimados entre los campesinos. El Bolonka fue el complemento ideal en cuadros y fiestas, un perrito inteligente que siempre se encontraba pegado a su amo, con un muy pequeño tamaño que lo hacía ideal para transportarlo con facilidad.

El Bolonka nació como una mezcla de otras razas pequeñas, entre ellas se cree que el Yorkshire y el Bichon Maltés, pero no queda constancia de cuales fueron exactamente. La selección incluía unicamente perros de colores oscuros por la poca higiene de la época.

Casi se extingue durante ese tiempo, pero tras la Guerra Fría esta raza se popularizó en otros países del norte de Europa como Ukrania y Polonia.