Las orejas son un punto débil en la mayoría de los perros de razas de pelo largo. Si además la posición de las orejas es baja y caída, el aseo es doblemente esencial. Hoy haremos un repaso a cómo debemos limpiarle las orejas, qué productos utilizamos y cuáles son las consecuencias si no hacemos un buen aseo.

Fisiología

Los perros tienen orejas muy sensibles. Su capacidad auditiva detecta un rango de frecuencia de entre 67.000-45.000 Hz (dependiendo de la raza y la forma de la oreja), mientras que los humanos solo somos capaces de detectar entre 64.000-23.000 Hz. Son por lo tanto más sensibles a los ruidos fuertes, como los petardos o las turbinas de los aviones. Algunos también son capaces de detectar sonidos que nosotros no, aunque los humanos casi distinguimos los mismos sonidos de baja frecuencia que ellos.

Por otro lado hay una diferencia esencial en su fisiología, ya que sus oídos están compuestos de más de 18 músculos, a diferencia de los humanos que sólo tenemos 6. En otro post hablaremos sobre la importancia de las orejas en la comunicación no verbal para los perros, gracias a todos esos músculos. Basta decir por ahora que es gracias precisamente a esos músculos que puede mover sus orejas y redirigirlas hacia la fuente del sonido, detectando su origen de manera mas más eficaz que los humanos.

Curiosamente los perros nacen sordos y ciegos, y no es hasta los 15-21 días que comienzan a percibir su entorno a través de las orejas. Y al igual que nosotros, con la edad, pierden audición.

Su estructura básica también es muy diferente, como podéis ver en estas imágenes.  Es por eso, que los cuidados también deben ser diferentes a los de los humanos, así como el aseo.

Problemas

Como hemos comentado antes, los perros con mucho pelo y orejas caídas suelen tener más problemas que los que tienen la oreja despejadas y en alto. Pero eso no quita que igualmente se deba asear los oídos regularmente a nuestro perro.

Los Shih Tzus sobre todo, suelen tener disposición a crecerle una gran cantidad de pelo en las orejas, lo que puede provocar a largo plazo diversos problemas. Hay que estar atentos a los diferentes síntomas que indican hay algo mal en el oído de nuestro compañero:

  • Picor
  • Sacude la cabeza o la ladea
  • Se las rasca frecuentemente
  • Dolor al tocar
  • Mal olor, suciedad en el oído o secreciones

Veamos ahora cuáles pueden ser esos problemas que pueden acabar por provocar otitis, una inflamación del oído dolorosa y desagradable.

  • Alergias (alimenticias)
  • Parásitos (Pulgas, garrapatas, ácaros). De ellos, el más común es el ácaro otodedectes cynotis. Al no ser posible su identificación a simple vista, se suele también confundir con simple suciedad o cerumen.
  • Bacterias (levaduras como la Malassezia, cocos como el Staphylococcus o bacilos como los Pseudomonas)
  • Cuerpos extraños (Espigas). Es más común de lo que creéis. Un paseo por el campo o el parque es suficiente para que estas molestas hierbitas u otras cosas se adhieran al pelo de nuestros perros y se muevan hacia el interior del oído. Consulta nuestro post sobre las espigas aquí.
  • Reacciones tóxicas
  • Enfermedades infecciosas
  • Problemas endocrinos

Así que si vemos que ha llegado hasta este punto, y una limpieza es insuficiente, debemos ir al veterinario cuanto antes y que realice el diagnóstico para saber qué tratamiento seguir. Un inadecuado tratamiento o un tratamiento dejado a medias puede repercutir negativamente en la salud de las orejas de nuestro perro, incluso llegando a cronificar su estado.

Si el perro se rasca mucho o se sacude violentamente de manera continuada, puede llegar a producirle otohematomas, un daño que ocurre cuando la sangre se acumula por debajo de la piel debido a un golpe violento. Parecen unas bolsas blanditas al tacto en el oído. Estos suelen necesitar de cirugía para su eliminación

Cuidados

El mejor cuidado de las orejas de nuestros perros es primordial. Sigue estos pasos para mantener una óptima salud:

  1. Retira todo el pelo interior de los conductos auditivos. Lo mejor es utilizar los dedos y arrancarlos suavemente, unos pocos cada vez. No debe provocar dolor a nuestro pequeño, ya que esos pelos no tienen terminaciones nerviosas ni raíz. Intenta no utilizar en lo posible pinzas metálicas, ya que su sonido suele poner nerviosos a los perros. Cuidado también con pinzar demasiado y hacer daño en la piel interna del oído. Si tiene demasiado pelo, será mejor hacerlo en varias tandas para no cansarle y no provocarle una irritación excesiva en los oídos.
  2. Limpia la oreja con un limpiador ótico. Puede servir igualmente aceite corporal de bebé o incluso aceite de oliva. Un par de gotas en cada oído será suficiente. Masajea la zona suavemente, por debajo del oído, de dentro hacia fuera. Deja pasar unos minutos para que se ablande todo el cerumen interior. Después retira con un poco de papel o una gasa el líquido sobrante, dejando el interior bien seco. No introduzcas demasiado el dedo, se suave en el proceso. Utiliza un solo trozo de papel o gasa por cada oído para evitar infecciones entre ellas.
  3. Cuidado con el agua en el baño. No introduzcas agua en su oído. Para estar más seguros, puedes introducir levemente unas bodas de algodón en el oído mientras les bañas
  4. No utilices bastoncillos. Puedes hacerle daño. Si tu perro es muy pequeño y con el dedo le haces daño, utilízalos únicamente en la parte visible y externa del pabellón, nunca en el interior.
  5. Realiza la limpieza todas las semanas

Si seguimos estos pasos, no deberíamos tener mayores problemas. Es importante acostumbrarles a nuestros perros desde bien cachorro para que no luche contra nosotros cuando le estemos limpiando, a riesgo de provocarle heridas involuntariamente. Debe estar calmado, y ser parte de nuestra rutina de aseo. Os dejamos aquí abajo un video explicando la limpieza paso a paso. Si tenéis cualquier duda podéis dejarnos un comentario.