La boca es una parte importante para los perros. A través de ella obtienen sus alimentos, juegas, hablan, es parte de su hocico por lo que está ligado a su gusto, y dan esos besos que a todos nos encantan. Así que hoy vamos a conocer un poco de aquellas maloclusiones dentales que pudieran padecer y, aunque algunas de ellas son meramente estéticas y no afectarán a su vida diaria, las posibles soluciones en caso de haberlas.

Anatomía bucal perruna

La anatomía de la boca se parece a la humana en cuanto a sus componentes: tenemos por un lado los dientes, la lengua, la mandíbula, labios, paladar, la orofaringe, etc.

Por otro lado, los humanos disponemos de 32 dientes de adultos, mientras que los perros adultos suelen tener un total de 42 dientes, 20 de ellos en la parte de arriba, y 22 en la de abajo. No nacen con tantos, al igual que ocurre con los humanos, los cachorritos nacen sin dientes para sobre las 4-5 semanas de edad comenzar a salirle los de leche. Una curiosidad es que los caninos suelen salir un poquito antes que los incisivos, mientras que los premolares salen mucho después. Cuando cumplen sobre 12-26 semanas, una vez que se caen los de leche, es cuando realmente les sale su dentadura definitiva.

Debido a sus ascendientes carnívoros, los caninos (lo que sería nuestros colmillos) suelen ser predominantes y más grandes, utilizados para desgarrar la carne. Hay cuatro de ellos, dos en la mandíbula inferior y dos en la superior. Además de estos, sus incisivos (los dientes que están en la parte delantera de la boca), son utilizados para raspar la carne y separarla de los huesos. Por último los premolares y los molares son utilizados para masticar y triturar la comida.

Por otro lado, la disposición de los dientes en cuanto al orden se mantiene, pero cambia su estructura geométrica, tal y como podeis ver en la imagen de arriba.

Maloclusiones

Una maloclusión es una alteración del crecimiento ósea bucal del perro por diversos motivos. Algunos tienen incidencia en su salud, aunque mucho otros sólo acaba siendo algo meramente estético. Para hacernos una idea, en este estudio se indica que en humanos el 75% de los niños y adolescentes tienen algún grado de maloclusión. Es algo muy habitual que también ocurra en perros.

En odontología las maloclusiones se clasifican como óseas, dentarias o mixtas; y se clasifican en varias clases. Dentro la clase I estarían las mordida cruzadas, rotaciones de piezas dentales, mordida en pinza y la palatinización de caninos. Dentro de la clase II, estaría el braquignatismo, donde los dientes o el hueso maxilar esta avanzado o retrasado (también conocido como enognatismo). Por ultimo, en la clase III, los dientes inferiores o la mandíbula es mas larga que el superior, siendo esta situación del prognatismo.

Veamos un poquito una a una estas situaciones y qué puede derivar:

  • Prognatismo y enognatismo

El prognatismo como ya hemos hablado más arriba, es la situación en la que la mandíbula inferior es más larga que la superior, haciendo en muchos casos que los dientes incisivos sobresalgan y se vean, dándole una pinta un poco vanpiresca. Es una situación muy habitual en perros, sobre todo en algunas razas como el Pequinés y en el Shih Tzu. Es poco deseable, un defecto que podría descalificar a nuestro perro para exposiciones de belleza, pero hasta ahí queda el asunto. Hay diferentes grados dependiendo de la distancia y separación entre ambas mandíbulas durante la oclusión. En los grados más leves no afectará a la calidad de su vida, siendo poco más que una falta estética. En los grados más graves, sí puede encontrar alguna dificultades para comer, beber o asearse. Puede ser hereditario, por trauma o congénito, pero en cualquier caso no es deseable. No suele haber solución posible, aunque en algunos casos se utiliza la ortodoncia o la cirugía ortognática para corregirla.

  •  Doble dentición

La doble dentición es una situación particular, no una enfermedad. Se da cuando los dientes de leche (deciduos) no acaban de desprenderse, y el diente definitivo sale. Suele verse mucho en los colmillos, pareciendo que tuviera dos filas de colmillos. Para que no ocurra, se debe fomentar al cachorro a morder cosas duras durante su etapa de cambio de dentición. No suele afectar a su vida diaria más allá de tener mayor facilidad para crear sarro. Se puede realizar una cirugía menor para extraer los dientes de sobra si el veterinario así lo considera, pero por lo general se suele esperar a requerir de otro tipo de cirugía para aprovechar la anestesia y retirárselos sin dolor.

  • Interposición lingual

La interposición lingual es llamada a la situación donde la lengua se interpone entre las piezas dentarias, impidiendo la oclusión completa y obligando a los dientes a crecer al rededor de la lengua dejando un espacio. Según donde se encuentre ese espacio, se dice que es una mordida abierta lateral o anterior, o una mezcla de ambas. Es un mal hábito, usual en aquellos perros que nacen con la lengua más larga de lo normal, y puede ser hereditaria o congénita. Es también difícil su solución, ya que se basa en la rehabilitación muscular por topes linguales.

  • Tumoraciones

Es poco habitual, sobre todo en cachorros, pero puede darse un maloclusión por presencia de un tumor o tumores benignos o malignos. Aparecen por lo general en las encías, aunque pueden encontrarse en cualquier parte. Los más habituales serían los llamados épulis, que son tumores benignos, siendo el que da de manera más temprana. Se parece a un pedúnculo  colgante desde la encía. En estos casos el veterinario valorará si debe ser operado tras analizar un muestra.

  • Mordida cruzada

O desviación de los dientes, puede causar en grado menor alguna malaoclusión. En estos casos se valora con el veterinario la extracción de las piezas dentales afectadas o incluso la ortodoncia con braquets metálicos o de resina.

Salud bucal

La salud bucal es una de las tareas pendientes de los dueños. Sólo recientemente se ha investigado a ahondado en ello, ya que la proliferación de la alimentación basada en harinas ha provocado en muchos casos un aumento de sarro y necesidad de limpiezas bucales habituales. Es por ello, que al igual que los humanos, se recomienda al menos un cepillado diario), y una limpieza anual en el veterinario si lo requiriera. En caso de que tu perro no esté acostumbrado a la manipulación bucal, poniéndose agresivo o siendo dificultoso su limpieza, te recomendamos este otro producto, que se hecha en el agua, pero sé consciente de que necesitará limpiezas bucales más habitualmente.

Estas limpiezas bucales veterinarias se realizan casi siempre con anestesia, por lo que tiene sus riesgos. Cuantas menos realicemos, mejor. Hay que mantener por ello una correcta limpieza diaria bucal.

Sobre los palitos limpiadores y demás, su eficiencia es bastante escasa. Si que es cierto que el mordisquear esos palitos ayuda a controlar las enzimas que provocan el sarro y el mal aliento, pero la acumulación de los restos de comida siguen estado ahí incluso después de haber devorado todo el paquete.  Mejor el cepillo de dientes.

El cepillo puede ser uno de humanos, pero en el mercado hay varios preparados específicamente para los perros. A nosotros nos suele gustar los tipo dedales, ya que son menos aparatosos y más manejables. La pasta de dientes tiene que ser específica para perros, que suelen tener un mejor sabor y les es más grato a los perros, puedes comprar en este enlace si lo necesitas.

De no realizar estas limpiezas, el sarro creará una placa al rededor del diente, inflamando la encía y provocando gingivitis dolorosas que pueden derivar a retracción de la encía y pérdida de la pieza. En los casos más graves, puede provocar enfermedades periodontales que afecten al corazón, ya que las bacterias que ingresan a través de la boca pueden llegar a los depósitos grasos del corazón a través del torrente sanguíneo y provocar coágulos que acaben en ataques al corazón.

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